Historias

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HISTORIAS DE DEPENDIENTES EMOCIONALES
(con seudónimos por el anonimato)

Nuestro profundo agradecimiento a las compañeras que desinteresadamente han aportado sus historias para la Página de Maryjann  con el único propósito de expresar sus sentimientos y trasmitir que si se pueden romper las cadenas de amar en exceso,  recuperarnos y dejar de consumir sustancias que parecen inocentes como pastillas relajantes, café, chocolate, la comida en general, cigarrillos o involucrarnos en adicciones a las compras, los juegos de azar, el sexo casual entre muchas otras para mitigar el dolor y vacío que se siente.

LA HISTORIA DE MONTSE

Inicié mi recuperción a finales del año 1994, pero mi code viene de mi niñez.     Recuerdo que desde niña sabia que algo no andaba bien en mi familia, veía mucha violencia, angustia, sentimientos no me dejaron ser una niña feliz.   Ahora comprendo que era muy inteligente (modestia aparte), analizaba, me fijaba en todo y por eso entendía todo lo que pasaba y me sentía indefensa para poder cambar mi entorno. No podía estudiar ni concentrarme en tener buena relaciones con mis amiguitas, me sentía rechazada, en verdad creo que me rechazaban por ver como eran mis padres ya que era algo inaceptable a la sociedad verlos alcohólicos y escandalosos. Los niños son muy malos con los débiles e indefensos.

Estudie mi escuela primaria en un gran colegio de niñas ricas con una beca que a los años perdí ya que nadie se ocupaba de mi, mucho menos de mis estudios. Pasé a un colegio público donde no me adapté, mis compañeros eran de menos recursos económicos y más bruscos en el trato, nunca me aceptaron por verme diferente, no era ni rica ni pobre y hasta que me gradué me sentí mal ahí.

Terminando mi escuela secundaria conocí al que es mi actual esposo, una bella persona, nos casamos y empezaron mis problemas mayores al tener que trabajar, cuidar mi hogar, hijos, esposo, mis deberes domésticos y mi carga de codependencia de mi hogar de origen. Fueron unos años de pesadilla tanto para mi persona como para mi familia. Estaba en code pura y activa. No vivía ni dejaba vivir.

Apenas tenía 19 años y ya tenía un hijo, con una gran inocencia ya que no fui de las que salió a fiestas, no conocía la vida ni diferentes tipos de persona o situaciones. Esta situación me llevó a fusionarme a mi esposo buscando la satisfacción y seguridad que nunca tuve con mis padres. Con mis hijos era extremadamente exigente para que fuéramos una familia feliz y buena como la que siempre desee desde niña. Debo agregar que entre mi esposo y yo había y hay un gran amor, pero la code lo saboteaba, no sé ni como pudo sobrevivir.

Mis hijos crecieron, mi esposo se cansó de mi codependencia y en una de tantas crisis de te dejo, me dejas, nos reconciliábamos, nos volvemos a dejar, toqué mi fondo.

Mi fondo fue estar con mis hijos sin el apoyo de mi esposo. Algo tan tonto que me hizo recapacitar y buscar ayuda fue cuando, ya sola el automóvil se dañó y no sabía que hacer, a quien recurrir para reparlo y ver que estaba perdiendo todo, mi hogar, fue lo que me hizo pensar que necesita ayuda urgente. Como soy bastante inteligente (modestia aparte) y perfeccionista, sabía que podía ser por el alcoholismo de mis padres, (nadie nunca me habló que eso afectaba). Dentro de mi ingobernabilidad, ignorancia e inocencia me iluminó mi Poder Superior para buscar ayuda.

Al llegar a una institución que trataba a los familiares de los alcohólicos me recomendaron a una profesional que sabía de la codependencia y este me envió a los grupos de autoayuda.

Estaba feliz desde el primer día de mi primera reunión, por fin alguien me entendía y sabían lo que me pasaba, debo decir que también estaba algo asustada ya que “estaba enferma”, emocional, pero enferma, tenía Codependencia adicción a las personas.

Volví con mi esposo, seguí en los grupos al pie de la letra y ahora estoy aquí pasados muchos años siguiendo el camino a mi recuperación. Sigo con mi esposo, pero las secuelas de mi code en mis hijos a afectado mucho. Son mis más severos jueces, algunos no me perdonan aunque he pedido perdón, pero eso actualmente no me hace sufrir ni perder mi serenidad. Parece egoísta, pero debo cuidar de mi ante todo, de lo contrario me descarrilo nuevamente.   Tengo fé que algún día comprenderan que no tuve otra elección de hacer lo que hice y que ya en conocimiento tuve el valor para cambiar.

Pienso, que si YO, que soy tan code he podido cambiar, mis hijos con los mensajes que les he dejado que se puede cambiar, también pueden sanar por su cuenta sus heridas , sus resentimientos hacia mi persona, lastimosamente no puedo hacer nada más que seguir cuidando de mi y dejárlos en manos de su Poder Superior.

Sobre mi familia de origen, mi padre murió a causa de un golpe en uno de sus días de alcoholismo, mi madre sigue de controladora con mis hermanos y bebe de vez en cuando, mis hermanos afectados no se pueden llevar entre sí y yo los visito poco para que no me afecten sus actitudes disfuncionales.

La vida de una code es muy dura, he pasado buenos momentos, otros malísimos, ganas de morir, grandes dolores de madre, de esposa, pero en recuperación se puede seguir adelante, vivir y dejar vivir en Serenidad. Tengo mis recaídas, pero me levanto y sigo adelante. Esta es una pequeñísima reseña de mi historia, creo que si detallo cada momento no terminaría nunca, espero me entiendan y que les llegue su momento de cambiar como a mi.

LA HISTORIA DE NASHA

Soy una sobreviviente de mis adicciones, incluyendo a la Codependencia.
En instancias de estar en recuperación de otras adicciones y trabajando el programa de recuperación de Doce Pasos, cuando llegue al Cuarto Paso y tuve que responder preguntas sobre relaciones, me di cuenta de mi Codependencia Emocional.   Todas mis relaciones estaban mal, definitivamente no funcionaba bien en el ámbito de relaciones.

Por otra parte, venia de una relación de pareja de muchos años con un adicto en actividad, relación súper disfuncional y dañina. Toque fondo emocional con esta relación, de la cual no podía desvincularme aunque quisiera y cada vez mi vida se volvía más y más ingobernable.   Todo mi mundo y a pesar de estar “limpia” de drogas y alcohol, estaba en bancarrota.

En un viaje de vacaciones, una compañera de grupo me pidió que la ayudara a abrir un correo que había recibido y era el link de acceso directo a la página de Codependientes y sus Sentimientos.    Por la gracia de mi Poder Superior y frente a mi asombro, empecé a leer lo que se publicaba en esta página y todo, absolutamente todo estaba escrito para mí, me identifiqué con todo lo que se publicaba y di gracias a Dios, por haber estado allí también en ese momento.

Me apunté en esta página, comencé a compartir, y ya no me sentí tan loca, tan desesperada ni tan sola. Todas entendían perfectamente lo que me sucedía y fue un gran alivio para mi, además de ser guiada con devoluciones y sugerencias, que aplicaba y me funcionaban muy bien.

Además de navegar y chequear toda la literatura de esta página, empecé a leer todo libro, artículo, publicaciones, y lo que caía en mis manos sobre la codependencia. Busqué en mi lugar de residencia grupos presenciales para poder asistir y así, fui miembro activo y aun lo soy, de comunidades de Doce Pasos como Al-anon, Slaa, y otros grupos de lectura y reflexión, en donde se leía literatura de recuperación y se debatía al respecto. Todo me sirvió porque tenía el poderoso deseo de cambiar y puse todo de mí para lograrlo.

Hoy, después de unos 5 años en recuperación de la Codependencia y más de 7 años de las otras adicciones, soy otra persona.

Para mí, entrar en recuperación, trabajar el programa sistemáticamente con una madrina, concluir los Doce Pasos, asistir a las reuniones regularmente, tomar servicios varios, aplicar el Programa en todos los ámbitos de mi vida, fue un antes y un después.

Hoy me conozco mucho más, estoy en contacto con mis sentimientos y puedo expresarlos sanamente, identifico rápidamente patrones de conducta codependientes y puedo aplicar inmediatamente herramientas del programa para volver al sano juicio.   Tengo mayor equilibrio emocional, buenas y sanas relaciones, pude enmendar mis relaciones con los demás y conmigo misma.   Pude resolver cuestiones del pasado y dejarlas ir, ya no tengo resentimientos ni heridas sin sanar.  Pude perdonar y perdonarme.   Puedo aceptar a los demás y aceptarme tal cual soy.   Los momentos de serenidad son mayores en el tiempo y las crisis a veces duran solo, el tiempo que me lleva rezar la Oración de la Serenidad.

No tengo palabras ni tendré vida, para agradecer todo lo que el programa de Doce Pasos me dio, esta página de Codependientes y sus Sentimientos, los autores de textos de Codependencia, mis grupos presenciales y compañeros de viaje, mis madrinas, mi servicio y por supuesto mi Poder Superior, que siempre estuvo ahí, cargando con lo que yo, no podía.

Hoy soy una sobreviviente de mis adicciones, incluyendo a la Codependencia pero…. AGRADECIDA!!!

LA HISTORIA DE VITTY
MI CODE Y ESTE GRUPO

Llegué al Programa de 12 Pasos de Codependientes Anónimos, en momentos de “tocar fondo” emocional, en una relación amorosa que hacia mi vida ingobernable por mi adicción a los vínculos y que no podía abandonar, a pesar de lo dañina que era para mi.

Pasado un tiempo de estar en recuperación, y a pesar de haber podido alejarme de esa relación amorosa, comencé a sentir los clásicos síntomas code en forma abrumadora y mis defectos de carácter, habían tornado nuevamente mi vida ingobernable.

Fue en ese entonces, que recibí la dirección de una comunidad virtual en la que se trataba el tema Codependencia Emocional.    Me apunte y comencé a leer.

Allí conocí a la coordinadora del grupo y su sitio. Recuerdo que lo primero que leí fue el Triangulo Dramático de Karpman publicado por una compañera… me identifique inmediatamente con esta y muchísimas de las lecturas que hay en La Pagina, soy muy lectora y no me costo navegarla… leer, leer y leer.

Luego de un tiempo de ser miembro activa del grupo y estar “doliendo” lo que debía; publique un mensaje de agradecimiento y llore mucho, mucho -soy bastante reacia al llanto- pero Dios estaba allí… como estuvo siempre, acompañando mi recuperación y vida…no había nada que temer.

Me sentí tremendamente afortunada y agradecida en haber podido “regresar a casa”…ya no estaba más sola.

Mientras seguía escribiendo y participando en Codependientes y Sus Sentimientos, entre otras cosas… comencé a “pasar el mensaje”, sentía que me hacia muy bien, ya que reafirmaba mi propia recuperación.

Busque material para aportar al sitio, busque formas de devolver lo que me habían regalado desinteresadamente…comencé a hacer “servicio”, en forma virtual.

Devolver lo aprendido en recuperación, era una forma de seguir en contacto conmigo, cambiar lo que debia y “no negar” mi propia enfermedad.

Se alejaron los sentimientos de inutilidad, de no-propósito/sentido en estar viva, recupere mi autoestima perdida, se estaba yendo “la victima” que había en mi… me había “rescatado” una vez mas.

Aun sigo lidiando con esta enfermedad emocional, con días de ingobernabilidad, de impotencia y defectos de carácter, pero cada vez puedo “volver” más rápidamente al sano juicio y pensar antes de actuar o reaccionar, o bien…no entrar o crear crisis en mí y a mí alrededor, entre tanto…mis días de serenidad son más y mayores en el tiempo.

Ahora y “en Programa”, puedo “ver mi parte” en cada situación y cambiar lo que haga falta; respetar y amar sanamente, tanto a los demás como a mi misma.

Puedo “definir” mi Yo, poner fronteras sanas para mi propio bien y cuidado, para el amor y cuidado hacia mi misma y por una vida en libertad emocional.

Puedo disfrutar de la vida, darme sanas y buenas cosas, estar y tener relaciones en donde todas las partes quedan en alta estima.    Mis relaciones hoy, son basadas en la honestidad, respeto, confianza, responsabilidad y amor sin apegos.
Todos estos y muchísimos cambios más, son los que he logrado en este tiempo, en mi recuperarme y pasando el mensaje en esta comunidad de Codependientes y Sus Sentimientos.
Muchas gracias por estar ahí.

Somos codes, pero también somos buenas personas, Valor para cambiar.

MI HISTORIA EN ADICCIÓN A LAS PERSONAS Y ALGO MÁS

Siempre fui demasiado apegada a mis familiares, de crisis en crisis no había forma de estar feliz y cuando lo lograba enseguida llegaba una recaída y quería morir. Muchas veces los que me conocía me repetían que soltara a mis seres queridos problemáticos pero no creía era justo dejarlos solos.    No me cuidaba, podía ver las enfermedades de todos menos las mías, eso no era importante. Así fui llenándome de pastillas para estar tranquila (adictivas), café para no tener sueño en el día, chocolate para darme un gusto, un vinito para relajarme, sexo casual para buscar compañía, cigarrillo para tener algo que hacer, ir al casino para mantenerme ocupada, la verdad que todo lo que busqué no fue para mí bienestar y sin saberlo ya era una adicta respetable.

Increíblemente me vi haciendo cosas que nunca pensé hacer ya que el deseo de hacerlas era más fuerte que el natural deseo de cuidarme.

Al conocer los Grupos de autoayuda descubrí que era adicta a mis seres queridos (era su salvadora) algo que siempre me perjudicó y así mismo llegó a mis manos un folleto sobre otras adicciones en que caemos los Codependientes.    En verdad no fue fácil cambiar, pero gracias a Dios encontré apoyo en personas que también deseaban cambiar y sabían como hacerlo. Definitivamente que soy una sobreviviente.

Rosy

LA HISTORIA DE UN ADICTO RESPETABLE

Por Licda. Rosalía Juárez Estrada

Sábado 16 de febrero-
Marta, hoy exhiben una excelente película en el cine. Ven con nosotros.

- Gracias pero este informe urge para el lunes y prefiero terminarlo, ya sabes que lo que yo hago lo hago bien.

Domingo 24 de febrero-
Marta, te estamos esperando. El almuerzo está por servirse, sólo faltas tú. Además, aquí está Carlos preguntando por ti. Es un excelente muchacho y se nota que tú le interesas mucho.

- Gracias, empiecen sin mí. No tardaré, sólo paso los documentos a la computadora. ¡Los grabo y ya!

Este podría muy bien ser el caso de Rafael, Hugo, María, Lucía, etc. Todos tienen en común una adicción que desafortunadamente es muy respetable – pero una adicción al fin de al cabo: Adicción al trabajo.

Reflexión
Algunos dirán: "¡Cómo se puede decir semejante cosa! El trabajo, ¿una droga? Pero antes de que enojado o indignado retire este artículo de su vista, permítame unos minutos para aclarar el punto.

Sé de esposas abandonadas (no por otra mujer); de hijos o hijas a la deriva, porque papá o mamá están siempre trabajando. A pesar de que las necesidades básicas están más o menos satisfechas, sé de lágrimas de soledad, de sentimiento de cólera por tener sobrecarga de responsabilidades en casa o de hijos que ya no tienen fines de semana familiares. Las víctimas de un laboradicto o laboradicta saben muy bien de lo que estoy hablando.

Sé también de empresas que ya se están cuidando de emplear a los esclavos del trabajo, pues en el fondo representan un peligro para cualquier plan de éxito y de productividad.

Mientras escribo este artículo, pienso en lo difícil que podría ser para cualquier persona responsable y trabajadora aceptar que el trabajo, al igual que el cigarrillo, el alcohol, la cocaína o la marihuana, puede actuar como una droga... y más difícil todavía empezar a decir "yo tengo algo de eso".

Sin embargo, alguien tiene que hablar de estas cosas, alguien tiene que decirlo para que todos aquellos que han elegido el trabajo como una vía de autoengaño y evasión, reflexionen y pongan un alto en el camino.

CAMBIANDO

El primer paso es conocer algunas de las características de la adicción al trabajo; el segundo, tener la valentía de reconocer que ese es el camino que se ha estado recorriendo. Bárbara Killinger lo explica de la siguiente manera:

Recuerdo aún los tiempos en la Universidad. El catedrático tan admirado que entrega las notas y dice a mi amiga y compañera "la felicito, ha sacado usted la más alta nota, es usted mi mejor alumna". ¿Cuáles fueron mis reacciones y sentimientos? ¿Asombro? - ¿Alguien mejor que yo? ¡De ninguna manera! - ¿Culpa? – ¡Debí haber estudiado más, esto no hubiera pasado! - ¿Ansiedad? - ¡Ahora estudiaré hasta sacar la más alta nota!

Usted podrá imaginarse el precio que tiene que pagar por ser "la mejor alumna" en esa clase y tengo que serle franca: no sé si aprendí algo de ella, pues como verá, el laboradicto/a no estudia para aprender o por el gozo que da saber para aplicarlo al bienestar propio y de la sociedad.


Ocuparía todo un libro describir las características y el sufrimiento que esta conducta tiene en el individuo y "en sus familias", pero podríamos incluir algunas preguntas del test diseñado por la autora del libro: "Workaholics", la doctora Bárbara Killinger:

* · ¿Es su trabajo "muy" importante para usted?
* · ¿Le gusta que las cosas se hagan sólo perfectamente?
* · ¿Es importante para usted tener la razón?
* · ¿Sufre de accesos de extrema fatiga?
* · ¿Se concentra en cuentos futuros en lugar de gozar el ahora?

¿Reconoce similitudes con usted?    Bien, es ya un primer paso. Luego viene el trabajo de nuevas decisiones que le permitan cuidar de usted mismo y de aquellos que son parte de su existencia. La vida merece vivirse libre de "adicción".

Para terminar este artículo quisiera compartir con usted las palabras de un gran amigo, el psiquiatra panameño Carlos Alberto Smith: "Lo que más arruina la vida de las personas es negar. Negar las conductas, negar similitudes".

Espero les sea de ayuda este artículo.


ADICCIONES DE ATRACCIÓN

El pensamiento de atracción hacia algo que se desea todo el tiempo, controla a la persona y termina siendo incapaz de vivir tranquila sin estar en contacto con esa situación. No se pueden tomar decisiones claras, hay inestabilidad emocional y se siente mucho miedo por las reacciones.

enojo aprobación   helados
ayudar amor celos
chocolate limpieza papás
café competencia poder
muerte depresión desorden
alcohol drogas dinero
envidia comida perfección
ejercicio fama órden
fantasía juego ganar
chisme religión venganza
sexo robo televisión
tabaco mentir expectativas
seducir sospecha puntualidad
deporte trabajo comer uñas
bondad responsable muchas más

LAS ADICCIONES AVERSIVAS

Comportamiento indeseado que tiene la propiedad de ser desagradable para quien lo siente.    Como cualquier adicción afecta el estado emocional de persona y lo hace funcionar en forma inestable en su vida diaria.

ira avión ser juzgado
animales soledad gordura
engaño pájaro fuego
culpa enfermedad intimidad
puentes cucarachas gatos
compromiso conflictos espacio chico
dentista oscuridad espacio grande
suciedad ratones hablar en público
rechazo limpieza sangre
arañas fracaso independencia
altura multitudes agujas
tormentas éxito túneles

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