Niño Code

Aparece el niño interior perdido


Cuando éramos niños si tuvimos una familia disfuncional con problemas, estuvimos esperando que nuestros padres o familiares en general nos dieran el amor, apoyo y protección que necesitábamos y que no llegó y fue entonces el momento preciso en que nació el Niño Code o Niño interior perdido. Como adultos esperamos estas mismas cosas de nuestro esposo, hijos e inclusive seguimos esperando lo que nunca llegó de nuestros padres. Una familia que no funciona es el origen de este Niño Interior disfuncional (que no funciona bien), sobrevivió a violencia, mentiras, problemas, crisis, gritos, odio, abandono, vivir de apariencias, secretos, irresponsabilidades por eso su vida de adulto es un caos.

La felicidad se le dio a ratitos al pobre niño que aspiró únicamente a tener paz cuando se encontraba solo, ni en la escuela se sentía bien, era un inadaptado con bajas notas ya que nadie lo apoyaba en sus estudios, siempre estaba solitario taciturno, sabía lo que le esperaba en su casa donde guardaba secretos ya que lo obligaron a tenerlos y sobretodo ser muy leal a su familia y por eso nunca buscó ayuda.    Fue creciendo con miedo por estar abandonado, inseguro por vivir con personas peligrosas pero cercanas a su familia, presionado porque asumió responsabilidades de adulto, desconfiado ya que sus padres lo defraudaban, en estas circunstancia no tenía forma de crecer sanamente, no tenía escapatoria.   Y aunque no haya pasado por las estas tragedias seguro que alguna le afectaron su vida de adulto.

Estos niños disfuncionales son agresivos, abusaban de los más indefenso por no tener quien los guíe o peor si les hacían daño este era su mecanismo de defensa. Con berrinches consiguen lo que desean y solo al conseguirlo se tranquilizan, en otras ocasiones se les escucha creer en los superhéroes que los rescataran, creen en soluciones maravillosas para salirse con la suya y no tener problemas o tener control de su realidad.

Muchas veces se hacen los enfermos para que los consientan pero como nadie llega en su ayuda, superar estas carencias debe ser algo muy interno, ni una buena pareja, regalos o paseos puede sanar esas heridas de adulto. Estos niños desvalidos estan encapsulados desde entonces y hay que trabajar mucho para que descubran que hay posibilidades reales de disfrutar de la vida seguros y con personas que ya no les pueden hacer daño.

Hay ambientes en que se desarrollan esos niños codependientes:

EN UNA FAMILIA DISFUNCIONAL
En éste ambiente no se hablan claro las cosas, se reprimen los sentimientos, no se sabe que esperar de los demás o a que atenerse según las distintas situaciones que  se pasan porque se manipula para salvarse el "pellejo" de tantos problemas.  En estas familias todo es rígido o demasiado permisivo, las tradiciones incambiables, no se puede hablar de lo que pasa dentro, hay muchos secretos, todo es desagradable llenos de violencia, desconfianza y envidia. Seguro que cualquier niño modifica su actitud cuando llega a adulto, pero negativamente.

LA ESCUELA
Muchas escuelas no dan valores humanos, por el contrario la competencia es desleal, hay demasiada importancia a lo material, cumplir metas sin importar el camino, no se habla de los sentimientos y el sentimental, el artístico, el poeta, es humillado y sufren de bulling.    Algunas veces los profesores no dan muy buen ejemplo a los alumnos llevando sus problemas al trabajo.

EN LA IGLESIA
A pesar de que en las iglesias deben dar valor al amor, aceptación y lo espiritual, muchas veces sus seguidores se vuelven fanáticos, piensan que ellos son los únicos buenos y critican férreamente y aíslan al resto de las persona ajenas a la iglesia. Aparte, como no se permite cuestionar lo escrito y el ser extremadamente bueno es demasiado irreal, nunca se esta satisfecho con lo que se hace para agradar a Dios. En los templos todo es estricto, son mandatos, Dios es castigador (infierno, Sodoma y Gomorra), cada cual interpreta las enseñanzas a su manera, nunca se dice que hay que quererse primero uno mismo antes de amar a los demás y en total confusión no hay una creencia profunda.

Si de niños no nos dieron amor y protección de adultos pensamos distorcionadamente:

  • No se sabe cómo relacionarse con la familia de origen y menos fuera de ella ya que es mejor alejarse de todos así nadie sabe lo malo que pasa.
  • Se es muy leal hasta con los que no se lo merecen sin distinguir quienes son los que convienen como amigos.
  • Se vive para encontrar el amor, compañía y seguridad que se necesitaba no importando las humillaciones para conseguirlo por el miedo al abandono.   No se entiende que ya se es adulto y nos pueden dejar, más no abandonar.
  • Se es severo juez con la propia persona y los demás.
  • Se acumulan muchas responsabilidades y se vive estresado lo que acarrea muchos problemas.
  • No se confía en nadie y se piensa que si los padres nos defraudaron todo son iguales.   Si no se puede confiar en la familia no se puede confiar en nadie más.
  • Se sigue con comportamientos de niños desvalidos hasta para las necesidades básica como no saber que se debe comer, que ropa usar, escoger amistades, vivir en cualquier lugar, no cuidar la salud ni tomar las  medicinas, etc. por haberse saltado varias etapas en la niñez.
  • Se buscan personas con problemas para sentir que se es útil. 
  • La felicidad es cuando no hay una crisis familiar o amorosa, no se conoce la felicidad como tal.
  • No hay empatía, se castiga y reclama como método de defensa sin necesitarlo. Se dice querer y por eso se domina, no se encuentra el equilibrio en el trato a las personas por esconder lo humillado e indefenso que se siente interiormente.
  • Se busca la perfección y la verdad absoluta pensando que así no se tendrá problemas.
  • Se reparte castigo por amor y se cree que los demás son los culpables de que se actúe así.
  • No se aceptan debilidades.
  • Se es hipócrita para buscar beneficio y control.
  • Se es santurrón con los de mayor jerarquía (jefes) para evitar el abuso.

Un adulto con su niño disfuncional interior sufrirá igual que en su niñez, si hemos de vivir una vida plena hay que trabajar en ayudar y sanar las heridas de nuestro niño interior. Hay que hacer un Cuarto Paso sobre lo que pasamos en nuestra niñez, con una madrina o padrino de grupo expresar lo que sentimos y actualmente nos afecta, determinar los defectos de carácter que tenemos por todo el tortuoso pasado y confiar que nuestro Poder Superior nos dará el sano juicio para buscar el Valor para Cambiar.

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